Pancita llena, Corazón contento

9 septiembre, 2010 § Deja un comentario

¿No dicen por ahí que somos lo que comemos?

En estos tiempos actuales creo que todos nos hemos hecho muy especiales para comer, a nuestro alrededor siempre habrá alguien que si no es alérgico, es vegetariano, le da asco cierto tipo de comida o simplemente no nos gusta. No se como habrá sido la comida en tiempos pasados, pero dicen que era asquerosa, imaginense no había tantos condimentos como ahora, antes había hasta guerras por ellas y ahora nos damos el gusto de agregarlas o no a nuestra comida y no consumirla. Vemos miles de programas en la televisión donde muestran a nuestros queridos y envidiados chefs viajando por el mundo pisando países donde prueban las comidas más inimaginables que puedan existir, pero siempre he dicho, lo que es para nosotros algo incomible en algún país o cultura para ellos es un delicatessen, y seguramente la visión de comida de nuestro país en el extranjero es la misma, es cuestion de enfoque.

Esta pink elephant ha tenido la fortuna de pisar diferentes países gracias a que ha viajado de zoológico en zoológico, así que las comidas en todos estos lugares han sido muy diversas y he tenido experiencias muy buenas y otras más o menos desagradables, la verdad es que en esta vida hay que ser aventureros sobre todo con la comida, por eso hay que probar antes de juzgar.

Hace poco viajé a Asia con Russell mi hermanito humano, dígamos que es de esos que les dicen “gordito simpaticon”, la comida es su pasión, puede detectar tantos sabores y especias en un platillo que muchos ya quisieramos tener ese don. Ustedes saben que en China ahí si comen todo lo que se mueva sin importar su especie, y parece ser que mi hermano degustó casi todos y probablemente yo también, porque el 80% de las veces no supimos que comimos, yo sólo se que todo me supo muy rico.

La comida más éxotica del viaje la hizo precisamente mi hermanito, en Hong Kong. Nos tocó ver en un mercado los huevos de los mil años, y que son estos huevos? son huevos de pato que se entierran y después de un tiempo estos se oscurecen, la clara se vuelve como en un tono oscuro casi negro y la yema en un tono grisaceo, medio verdoso, yo supe de ellos en uno de los programas de chefs, cuando le platiqué a mi hermanito este quiso probarlos, yo le advertí que en la tv vi que ninguno de los chefs se los habían podido comer, así que más que advertido estaba.

Pedimos una sopa donde el huevo se cocinó junto con fideos, le dije: primero dale una pequeña mordida por si no te gusta, lo probó y me dice: no sabe mal, yo pensé, bueno igual y esos chefs son muy exagerados, cuando llegó el momento de darle la mordida a la yema, cambió todo el panorama, Russell me vió con una cara de voy a devolver el estómago, yo solo grité: aquí no, aquí no! El pobre dió un gran trago en reversa y con los ojos llorosos me dice: tienes razón pink elephant si sabe muy feo.

Eres mi héroe culinario Russell, porque estoy segura que nadie en la familia Elefante incluido Bimbo Bear lo hubiera probado.

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